Usualmente cuando comienzo a leer un libro, rara vez leo el prólogo. En parte para evitar que éste afecte mi juicio sobre lo que estoy a punto de leer y en parte por una cuestión de practicidad mezclada con ansiedad. Sin embargo, desde que comencé Un Libro Menos, me propuse leer cada una de las partes de mi biblioteca personal, y claro, esto incluía prólogos, presentaciones, etc.
Luego de leer LA CASA DE CARTÓN, no podía librarme de las palabras de Luis Alberto Sánchez y cómo me advertían de la maravillosa prosa de MARTIN ADAN. Si bien fue algo difícil en ocasiones seguir la ilación del libro, debido a que las historias se desconectan, fue una experiencia hermosa ya que era como leer un gran e inmenso poema.